jueves, 25 de mayo de 2017

Lecheras azuleantes

Las lecheras azuleantes o violáceas son unas pocas especies del género Lactarius cuya leche blanca se pone azulada o violácea al oxidarse con el aire sobre las láminas. En general son picantes y sin interés culinario.
La especie más común es el L. uvidus, propio de bosques caducifolios, de sombrero muy viscoso y no zonado ni gutulado.
Otras especies muy próximas resultan difícil de reconocer sin el uso del microscopio e incluso para algunos autores serían variedades de la especie anterior, son de sombrero muy poco viscoso y marcado con bandas concéntricas, zonado, o con manchas dispersas, gutulado, entre ella el L. violascens de sombrero zonado con bandas más oscuras.
El L. luridus presentaría un sombrero más oscuro y con manchas redondeadas, gútulas, dispersas u oscuramente zonadas.

Por último, aunque no citada hasta el momento en Navarra el L. cistophilus, como su nombre indica va ligado a las jaras, Cistus.

Esquema de las principales especies de Lactarius azuleantes


lunes, 22 de mayo de 2017

Nagore (Valle de Arce), soto fluvial

Soto fluvial con humedad reciente y solo paseando muy despacio y mirando bien encontramos algunas especies de hongos interesantes.

Sin duda la más agradecida y más propia de la época la morilla, Morchella esculenta, en una de sus múltiples formas.


De manera dispersa, pero no escasa una especie bastante tóxica, el Paxillus involutus.


En zonas muy humíferas los hongos más típicos de zonas nitrófilas como el Coprinellus micaceus, tóxico si se consume con alcohol, pro en general sin interés culinario por los fugaz de los carpóforos.


El mayor número de hongos los hemos encontrado sobre excrementos y en madera, entre los primeros y por supuesto sin interés culinario la de mayor porte observada es la Protostropharia semiglobata = Stropharia semiglobata, de sombrero muy viscoso.


De gran interés micológico pequeños apotecios en forma de pequeños discos amarillos de 2 a 4 mm, la Cheilymenia granulata.


Y solo observando los excrementos con lupa y a veces mezclada con la anterior uno curiosos hongos Zigomicetos, el Pilobolus crystallinus de aspecto cristalino que almacena las esporas en una bolsa negra en forma de lenteja que en la madurez lanza con fuerza debida a la presión hidráulica de la bolsa que tiene debajo.


También en áreas muy nitrófilas, aunque no directamente sobre excrementos una seta muy delicada la Parasola auricoma para cuya definición segura es necesario verle al microscopio los pelos de la cutícula.


Sobre los troncos muertos y en descomposición no podía falta el típico yesquero, Fomes fomentarius y también el Fomitopsis pinicola.


Y grandes agrupaciones de la seta gelatinosa de los troncos, Auricularia mesenterica.


Y por último no podía falta en los prados los corros de brujas de la deliciosa senderuela, Marasmius oreades.

domingo, 21 de mayo de 2017

Setas ennegrecientes

La mayor parte de las setas que ennegrecen al tocarlas o frotarlas y con la edad pertenecen al género Lyophyllum, muy próximo a los cotizados perretxikos o setas y de mayo y como éstos buenos comestibles pero poco conocidos.
El más interesante por su mayor tamaño, pie con frecuencia bulboso y aspecto que recuerda a una pardilla, Clitocybe nebularis, es el Lyophyllum transforme, de olor harinoso, sabor agradable y unas peculiares esporas triangulares.
Muy parecido al anterior el Lyophyllum infumatum presenta esporas más alargadas, romboidales, es menos carnosa y de sabor más desagradable.
En general menos carnosas que las anteriores y sobre todo con olor más fuerte de rancio o de harina rancia el Lyophyllum immundum de esporas sublgobulosas nada angulosas, y sabor un poco amargo y mucho más rara el L. crassifolium de sabor no amargo.

Por último una de las especies ennegrecientes más comunes sobre todo en pinares es el Lyophyllum semitale, en general más delicada, sin un olor harinoso especialmente pronunciado y esporas elipsoidales, no subglobulosas.

Esquema de las principales especies de Lyophyllum ennegrecientes


martes, 16 de mayo de 2017

Pardillas y plateras

Se conocen como pardillas y plateras a varias especies comestibles de buen porte con láminas blancas y decurrentes y pertenecientes al antiguo género Clitocybe, hoy subdividido en numerosos géneros.
La especie más importante conocida como platera o urrilziza es el Infundibulicybe geotropa = Clitocybe geotropa una de las más grandes de este grupo, con sombrero rosado, al principio mamelonado y en la madurez embudado o deprimido y un pie grueso, en general largo.
Considerada como el hermano pequeño, el clitocibe embudado o Clitocybe gibba presenta también una coloración rosada y una silueta similar, enseguida embudada, pero mucho menos carnosa, pie más fino y en general de sombrero de menos de 10 cm, sin embargo de similar calidad gastronómica.
Otras dos especies muy relacionadas e igualmente comestibles pero menos consumidas y valoradas por su rareza y sobre todo por su menor porte, son el Clitocybe costata con borde del sombrero surcado de pliegues,
Y el Clitocybe squamulosa que como su nombre indica presenta escamillas o finas desgarradas en el borde o en toda la superficie del sombrero.
La pardilla o Clitocybe nebularis, por su parte, como indica el nombre tiene un sombrero de coloración grisácea, no rosada, rara vez embudado salvo en ejemplares muy pasado, con pie corto y grueso, láminas blancas fácilmente separables de la carne y un fuerte y peculiar olor ciánico casi desagradable. Aunque comestible durante mucho tiempo en la actualidad esta catalogada como tóxica ya que genera trastornos digestivos a muchas personas.
Una especie muy peligrosa por su toxicidad y muy parecida a las formas de pardilla decoloradas o blanquecinas es el Entoloma sinuatum de láminas más espaciadas, amarillentas al principio y rosadas en la madurez y con inserción al pie escotada, no decurrentes.
Con sombrero blanco o blanquecino, no grisáceo ni rosado, si que encontramos un gran número de especies, algunas buenas comestibles y otras muchas tóxicas, sobre todo las pequeñas y poco carnosas, entre las primeras, las buenas comestibles y de buen porte, se encontrarías las diversas especies de Leucopaxillus y especialmente el L. giganteus, todas ellas de especies amiloides.
Y más peligrosos los clitocibes blancos, la mayoría de pequeño porte, en general demenos de 5 a 6 cm de diámetro y poco carnoso, pero alguno de mayor porte como el Clitocybe phyllophila muy común es muy tóxica, presenta un sombrero blanco con una especie de pulverulencia encima que se va con los roces y deja ver un fondo rosado.

Esquema de pardillas, plateras y afines